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domingo, 2 de febrero de 2020

Jaurías

El camaleón, hasta ayer cínico, hoy se indigna en cuanto tiene oportunidad. El camaleón es un profesional de la oportunidad. Cree que lo sabe todo. Y sabe que todo depende.

sábado, 6 de octubre de 2018

Es verdad

Esos días que son el final de todo y el principio de algo.


miércoles, 20 de junio de 2018

El reloj

Un personaje. Concentrado en sí mismo. Silencioso. Hermético. Incluso impenetrable.

Hoy lleva traje "príncipe de gales" grisáceo. Tal vez -piensa al recordar su asilvestrado daltonismo- ligeramente verdoso. Camisa negra. Ahí no dudó. Cinturón y zapatos negros. Hoy ha estado en varias ocasiones a punto de estallar. A punto. A un centímetro. A una milésima de segundo. Y en cada una de esas ocasiones hoy ha mirado hacia su muñeca derecha. Y ha encontrado refugio. Ese reloj (negro, también negro) le transmite una calma singular: una calma que parece el despojo de vehemencias vanas, lo que queda en reposo cuando todo lo inútil se ha ido, un desapego de miedos y urgencias -terribles monstruos- que le sorprende precisamente porque hoy lleva todo el día a punto de estallar, a un centímetro, a una milésima de segundo. 

Es muy extraño. Ese reloj le transmite calma. ¿Por qué un reloj? ¿Por qué ese reloj? ¿Y por qué ahora? 

martes, 29 de septiembre de 2015

Un mundo feliz

Aunque no me gusta explayarme, ante una pregunta tan clara y directa ("¿eres feliz?") acabé respondiendo dos veces. Llevo días intentando comprender por qué.

viernes, 18 de julio de 2014

Desequilibrios

   Ocurrió en el patio. Conocía a los dos chicos. Precisamente por eso, porque los conocía, hubiera preferido pasar de largo. Cuando se acercó pudo comprobar que ya ni siquiera discutían. El motivo del desencuentro, de las primeras voces e insultos, parecía olvidado.
   No era una pelea de pequeño-bueno contra mayor-malvado. Ya digo que los conocía de sobra. Pensó que era más bien una batalla desigual. El pequeño casi siempre arañaba. El mayor de vez en cuando aplastaba. Aquella contienda no iba a acabar con vencedores y vencidos, sino con aniquiladores y aniquilados. Los otros vecinos miraban. Sin más.