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domingo, 24 de diciembre de 2017

Cuento de Navidad



(...)

Ella cantó en silencio
(«Thread is ripping,
The knot is slipping»)
y acarició levemente
el papel del envoltorio
y dijo algo amable
mientras tanteaba refugios.



sábado, 20 de septiembre de 2014

Cambios de edad

Cuando terminas de leer un libro, pasas página. Cuando terminas de escribir un libro, cambias de siglo, de época o incluso de vida. 

(...)

Esta noche cambiamos de vida.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Enigmas inaceptables

Que la palabra "álgido" signifique "muy frío", pero también signifique "momento o periodo crítico o culminante". Que la palabra "lívido" signifique "amoratado", pero también "intensamente pálido". Que la palabra "amor" signifique o no, dependiendo del instante, de las circunstancias, de los cambiantes e ingobernables estados de ánimo. Que tú seas enteramente tú, sin apenas una brizna de mí. Que yo respire -lívido, álgido- lejos de tu aliento, amor.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El mar y los cuerpos

Suena un piano. Oltremare. Una mujer pasea por la arena, dejando que el agua acaricie sus pies. Un hombre, tal vez a cientos de kilómetros, camina por una playa desierta. Ella dijo (o pensó): "será que solo /hay un mar, o será / que todo es un único mar". Él dijo (o pensó): "un solo mar, / y su cuerpo al alcance / súbitamente de mis manos".

miércoles, 23 de julio de 2014

Una tarde en llamas

   Infinitamente más lento (y más bajo) que esas portentosas máquinas que braman para volar, volar.

miércoles, 16 de julio de 2014

El bosque

   En el bosque, por el bosque, se olvidó del bosque.

jueves, 10 de julio de 2014

Leves imposturas (II)

Pensó escribir:                                    
                      "te deseo lo mejor".
      
Supo de inmediato que necesitaba
buscar otras palabras. Tachó, cambió,
hizo, rehízo, deshizo… E indagó

miércoles, 9 de julio de 2014

Leves imposturas

   Probaremos el dodecasílabo. Siempre me dijeron que su ritmo era machacón, agobiante. Por eso fue sustituido muy pronto por el endecasílabo, mucho más ágil y variado en los ritmos. Probemos el dodecasílabo: contar una historia de amor a través de una frase. "Pensó escribir: te deseo lo mejor". Machacón, sí, agobiante. El chico rehace la frase mil veces porque sabe que, al escribir esto, miente. O no dice toda la verdad. "Leves imposturas". Un poema para reconstruir el proceso de una sencilla transformación textual que conduce a la desnudez, a la verdad. Leves imposturas.

lunes, 7 de julio de 2014

Hipótesis

   Un poemario sin una sola primera persona del singular. Sin un solo yo. Una mirada que se alimenta de las vidas que contempla, de los sufrimientos y placeres con los que simpatiza, de los naufragios a los que asiste, de los tesoros que acierta a descubrir. El mar no es ya un territorio imaginario, sino más bien un modo de escritura.  

jueves, 26 de junio de 2014

Colaboración silenciosa

   Un juez ha escrito en un auto esa expresión: "colaboración silenciosa". Muy sugerente. Llevo varios días descifrándola. Colaboración silenciosa... Cuanto más lo pienso, más sugestivo me parece. Creo que acabará en Marineros. Para que no se dude de que bromeo en serio:


miércoles, 18 de junio de 2014

Proyectos (y II)


   Toda lectura presupone e implica enajenación. Toda escritura es a un tiempo pre-lectura y lectura diferida. Escribir significa imaginar un lector, darle forma y aliento. Solo así podrá más tarde el lector vivificar un texto. La clave de estas extrañas alquimias reside en las palabras con las que se teje esa relación secreta. Ahí estará todo: en las contadas e irrevocables palabras que intercambien autor y lector. José Emilio Pacheco: “si leo mis poemas en público / le quito su único sentido a la poesía: / hacer que mis palabras sean tu voz, / por un instante al menos”. 
   El texto no es solo un punto de encuentro, sino también un nexo, un tegumento que protege del hastío, del olvido, de la indiferencia. “Poesía, cosa cordial”, escribió Machado. La poesía mira con frecuencia ensimismada hacia adentro. Hacia el yo. Y bien está que lo haga, si así lo desea. Pero conste que no tiene prohibido echar un vistazo de cuando en cuando al otro, a los otros, al yo que nos abraza, saluda, consuela, ordena, asombra, insulta o ignora.
   Marineros de agua dulce será la búsqueda desnuda del otro, un paseo por el Cerro de los Locos a media tarde, un fin de semana en la Casa del Callejón de la Huerta, una antología de los derrelictos encontrados al azar en la Gran Vía de Madrid. Será: etimológicamente: "ha-de-ser".