La vieja perorata ahora se llama "hilo".
Y "brutal" ya no significa 'brutal', porque hemos forzado su sentido con brutalidad "digna de mejor causa".
Y decimos "completamente lleno" o "en plena calle". Y leemos, sin espasmos ni escalofríos, que "el próximo tren va a efectuar su entrada en la estación".
Y más tarde, cuando buscamos palabras y no están, aún nos preguntamos por qué.
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jueves, 6 de diciembre de 2018
lunes, 24 de septiembre de 2018
Un personaje piensa en el amor
"Te quiero muchísimo", escribió ella. Sintió entonces un dolor desconocido. Algo así como una maquinilla de afeitar deambulando juguetonamente por los pulmones, o el dedo corazón empotrado contra el rallador justo después de que el limón resbalara de las manos, o esa batidora que penetra en las entrañas de un animal que soñamos ser y al que alguien pretende convertir en despojo y paté. "Te quiero muchísimo", había dicho. A él no le resultó sencillo fingir, continuar con el intercambio de mensajes como si nada grave hubiera ocurrido. Bastante más tarde (al menos dos semanas después) comprendió que "te quiero mucho" no dice cuánto, sino cómo.
miércoles, 29 de agosto de 2018
Viajes de desamor
Supongo que morir es algo parecido a esto. No tan dramático como la gente suele decir o creer. No. El dolor no aprieta. Acaricia, pero no golpea. No hay ahogos ni convulsiones ni espasmos. Se trata más bien de un viaje muy lento. Quieres tal vez evitarlo. O quizá acelerarlo. O acaso modificar levemente el rumbo. En vano. Acabas de descubrir que nada de eso depende ya de ti. Tu cuerpo no te pertenece. Ese desplazamiento continuo, casi imperceptible, te aleja de los vivos, te separa del amor que pensaste inmortal, te lleva hacia otro mundo que aún ni siquiera sospechas.
Todo parece un movimiento suave y calmo, sin estridencias ni bruscas imposiciones. Sin embargo, has de aceptar que no gobiernas este viaje. Que tu amor se desintegra. Que en realidad simplemente obedeces.
Debes irte. Sin más.
Todo parece un movimiento suave y calmo, sin estridencias ni bruscas imposiciones. Sin embargo, has de aceptar que no gobiernas este viaje. Que tu amor se desintegra. Que en realidad simplemente obedeces.
Debes irte. Sin más.
miércoles, 22 de agosto de 2018
sábado, 27 de enero de 2018
Fractura a destiempo
Las fracturas de amor. Los indicios. Los síntomas. Los lenguajes no precisamente racionales. Un rosal que regaló (o regalaste): víctima de un vulgar trastorno adaptativo. Y qué. Qué importa eso. No riegues la desolación ancestral. No abones el pensamiento mágico. Las fracturas del amor, tan silenciosas, tan levemente humanas, llegarán cuando lleguen. No antes ni después.
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