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sábado, 21 de julio de 2018

Contra los viejos hábitos


Un personaje de microcuento prepara su equipaje. Siempre había pensado que a la vuelta sería otro. Este año, sin embargo, le pudo la impaciencia.

martes, 26 de septiembre de 2017

En silencio

   Siento que algo sucede. Lejos, en silencio. A Virginia Woolf le extrañaba profundamente que el mundo siguiera funcionando cuando no lo observamos. ¿Para qué funciona? ¿Cómo se atreve a ir avanzando por su cuenta y riesgo? Peor incluso: ¿cómo se atreve a cambiar lo esencial cuando estamos entretenidos (y por tanto indefensos) con otras batallas?

   Mientras escribo, sé que algo importante sucede. No necesariamente lejos, pero sí en silencio. Un mar distócico emergiendo invisible en las olas de otro mar. Una ráfaga de viento cálido. Una rama que se vence o desnuda. Un paso sencillo volteado por el miedo. Yo qué sé. Ando muy perdido. Sé tan solo que algo sucede, en silencio, y que nada puedo hacer para evitarlo.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Enigmas inaceptables

Que la palabra "álgido" signifique "muy frío", pero también signifique "momento o periodo crítico o culminante". Que la palabra "lívido" signifique "amoratado", pero también "intensamente pálido". Que la palabra "amor" signifique o no, dependiendo del instante, de las circunstancias, de los cambiantes e ingobernables estados de ánimo. Que tú seas enteramente tú, sin apenas una brizna de mí. Que yo respire -lívido, álgido- lejos de tu aliento, amor.

viernes, 18 de julio de 2014

Desequilibrios

   Ocurrió en el patio. Conocía a los dos chicos. Precisamente por eso, porque los conocía, hubiera preferido pasar de largo. Cuando se acercó pudo comprobar que ya ni siquiera discutían. El motivo del desencuentro, de las primeras voces e insultos, parecía olvidado.
   No era una pelea de pequeño-bueno contra mayor-malvado. Ya digo que los conocía de sobra. Pensó que era más bien una batalla desigual. El pequeño casi siempre arañaba. El mayor de vez en cuando aplastaba. Aquella contienda no iba a acabar con vencedores y vencidos, sino con aniquiladores y aniquilados. Los otros vecinos miraban. Sin más.

jueves, 10 de julio de 2014

Leves imposturas (II)

Pensó escribir:                                    
                      "te deseo lo mejor".
      
Supo de inmediato que necesitaba
buscar otras palabras. Tachó, cambió,
hizo, rehízo, deshizo… E indagó

miércoles, 9 de julio de 2014

Leves imposturas

   Probaremos el dodecasílabo. Siempre me dijeron que su ritmo era machacón, agobiante. Por eso fue sustituido muy pronto por el endecasílabo, mucho más ágil y variado en los ritmos. Probemos el dodecasílabo: contar una historia de amor a través de una frase. "Pensó escribir: te deseo lo mejor". Machacón, sí, agobiante. El chico rehace la frase mil veces porque sabe que, al escribir esto, miente. O no dice toda la verdad. "Leves imposturas". Un poema para reconstruir el proceso de una sencilla transformación textual que conduce a la desnudez, a la verdad. Leves imposturas.

lunes, 7 de julio de 2014

Hipótesis

   Un poemario sin una sola primera persona del singular. Sin un solo yo. Una mirada que se alimenta de las vidas que contempla, de los sufrimientos y placeres con los que simpatiza, de los naufragios a los que asiste, de los tesoros que acierta a descubrir. El mar no es ya un territorio imaginario, sino más bien un modo de escritura.  

martes, 1 de julio de 2014

Simulacros

   He coincidido esta mañana en el supermercado con un amigo de Facebook. He fingido que no lo conocía. Por pudor, supongo. Él, que por un instante me miró a los ojos y pareció estar a punto de decir algo, ni siquiera ha necesitado fingir. Si se hubiera tratado de un seguidor de Twitter (o de alguien a quien sigo), no me habrían extrañado nuestros comportamientos. Pero era un amigo de Facebook. Yo simulé no conocerlo y él ni siquiera me conocía.

jueves, 26 de junio de 2014

Colaboración silenciosa

   Un juez ha escrito en un auto esa expresión: "colaboración silenciosa". Muy sugerente. Llevo varios días descifrándola. Colaboración silenciosa... Cuanto más lo pienso, más sugestivo me parece. Creo que acabará en Marineros. Para que no se dude de que bromeo en serio:


martes, 24 de junio de 2014

El reencuentro

   (...)
   Se empeñaron heroica y absurdamente en luchar. Evitaban mirarse. Hablaban de cuestiones prácticas o banales: del trabajo, de los padres, de los viajes, de la vida en el pueblo, de la vida en la ciudad, de las lecturas recientes, del paseo que simulaban estar dando...
   Mientras las palabras dibujaban en el aire corazas, por el interior de sus cabezas danzaban desordenadas algunas criaturas innombrables. Piel, por ejemplo. Labios. De repente manos. "Me gusta tu barba", se atrevió a insinuar ella. "Me encanta tu olor", quiso -y no supo- responder él. Procuraron inmediatamente tomar distancia, respirar aire limpio, comportarse como era debido. Evitar tensiones. Prevenir posibles heridas. Fingían huir de sí mismos aun cuando sabían perfectamente que en realidad huían del otro. Ambos conocían el final. Una última mirada. Un levísimo roce.
   (...)

miércoles, 18 de junio de 2014

Proyectos (y II)


   Toda lectura presupone e implica enajenación. Toda escritura es a un tiempo pre-lectura y lectura diferida. Escribir significa imaginar un lector, darle forma y aliento. Solo así podrá más tarde el lector vivificar un texto. La clave de estas extrañas alquimias reside en las palabras con las que se teje esa relación secreta. Ahí estará todo: en las contadas e irrevocables palabras que intercambien autor y lector. José Emilio Pacheco: “si leo mis poemas en público / le quito su único sentido a la poesía: / hacer que mis palabras sean tu voz, / por un instante al menos”. 
   El texto no es solo un punto de encuentro, sino también un nexo, un tegumento que protege del hastío, del olvido, de la indiferencia. “Poesía, cosa cordial”, escribió Machado. La poesía mira con frecuencia ensimismada hacia adentro. Hacia el yo. Y bien está que lo haga, si así lo desea. Pero conste que no tiene prohibido echar un vistazo de cuando en cuando al otro, a los otros, al yo que nos abraza, saluda, consuela, ordena, asombra, insulta o ignora.
   Marineros de agua dulce será la búsqueda desnuda del otro, un paseo por el Cerro de los Locos a media tarde, un fin de semana en la Casa del Callejón de la Huerta, una antología de los derrelictos encontrados al azar en la Gran Vía de Madrid. Será: etimológicamente: "ha-de-ser".

martes, 20 de mayo de 2014

Paseos marítimos

   El mar y yo solos.
El mar y tú a solas.
    Tu cuerpo en las algas
que abrazan naufragios.
    Mi cuerpo en las olas,
entre acantilados
de empeños y azares.
    El mar es silencio.
El mar es silencio.
      

domingo, 18 de mayo de 2014

Te estaré mirando


     Un hombre en la calle
vigila tus pasos,
respira tu aliento
                      y palpa el temblor
                      desnudo del agua
                      y el miedo en tus ojos.
   Un hombre en la calle,
leyendo el periódico,
convierte su rostro
                       en la hoja de un árbol,
                      noticias de nadie
                      para amar despacio.

domingo, 4 de mayo de 2014

Pateras de seda (I)



   Versos en crisis (@versosencrisis) pide un texto. Antología. La poesía, desenfangada del yo, piensa en el otro. En los otros. En quienes peor lo pasan. Marineros de agua dulce procurará precisamente eso: mirar la realidad de los otros mientras luchan para evitar el naufragio, mientras soportan el desdén de quienes se saben a salvo. Propongo a @versosencrisis este poema de Pateras de seda. Pienso en el desdén de las instituciones, de los códigos, de las leyes. Pienso en la mirada ajena y centrífuga con que observamos cualquier tarde a quien se juega la vida en nuestro irresponsable pasar de largo.



La sabiduría de los códigos



       “La mejor forma

       de evitar los derrapes

       es conducir

       adecuadamente

      según las circunstancias”.

 


         (Reglamento General de Circulación
     de las Normas sobre Tráfico,
     Circulación de Vehículos a Motor
     y Seguridad Vial [Real Decreto 13/1992,
     de 17 de enero].)