miércoles, 20 de junio de 2018

El reloj

Un personaje. Concentrado en sí mismo. Silencioso. Hermético. Incluso impenetrable.

Hoy lleva traje "príncipe de gales" grisáceo. Tal vez -piensa al recordar su asilvestrado daltonismo- ligeramente verdoso. Camisa negra. Ahí no dudó. Cinturón y zapatos negros. Hoy ha estado en varias ocasiones a punto de estallar. A punto. A un centímetro. A una milésima de segundo. Y en cada una de esas ocasiones hoy ha mirado hacia su muñeca derecha. Y ha encontrado refugio. Ese reloj (negro, también negro) le transmite una calma singular: una calma que parece el despojo de vehemencias vanas, lo que queda en reposo cuando todo lo inútil se ha ido, un desapego de miedos y urgencias -terribles monstruos- que le sorprende precisamente porque hoy lleva todo el día a punto de estallar, a un centímetro, a una milésima de segundo. 

Es muy extraño. Ese reloj le transmite calma. ¿Por qué un reloj? ¿Por qué ese reloj? ¿Y por qué ahora? 

sábado, 16 de junio de 2018

Un tiempo sin nombre

Ese instante a partir del cual la escritura cesa y la vida sigue.

sábado, 26 de mayo de 2018

Pasión y prudencia

Qué difícil combinar esos dos hilos. En la prudencia hay siempre algo que te refrena. Piensas que debes esperar, que no conviene precipitar nada, que ya veremos. En la pasión, por el contrario, emerge a cada instante un ímpetu que te supera y te lleva a decir o hacer eso que tal vez resulte improcedente pero que sientes necesario para seguir viviendo. En la pasión estás perdido. En la prudencia no te encuentras. Nada es adecuado ni suficiente si optas por alguna de esas vías. Si procuras conciliar, te devora de inmediato una especie de locura interior, una desazón devastadora que desactiva el fuego y desquicia la calma. 

sábado, 28 de abril de 2018

Una mujer que fue


   Y ya no está. Ya no existe. Ese amor intenso y definitivo se quebró en algún lugar, en algún momento. Ya no existe. Ese amor se refugió como pudo, luchó contra sí mismo, se debatió entre el fulgor de otros amores y el violento naufragio que sin remedio suponía perseverar en algo estéril, yermo. Tú mismo lo condenaste a ser algo yermo y estéril.

   No te quejes. Tampoco tú eres el mismo. Esa mujer ya no está. Su amor intenso y definitivo ya no existe. Haz lo que quieras o lo que debas, pero no te quejes. Puedes seguir amándola como que te plazca. Ocurre tan solo que no podrás esperar nada a cambio. Ya sabes qué dicen del verdadero amor: nunca espera nada a cambio. No será ese amor tuyo tan verdadero y esencial si algo esperas. 

domingo, 22 de abril de 2018

Soledad

Vivir solo. Desgarradora y liberatoriamente solo. Vivir solo. Todas las distancias cobran ahora un sentido nuevo. Vivir solo y no depender de nada. No hay fronteras. No hay límites. Vivir solo. Casi nadie lo sabe, pero qué importa. 

viernes, 9 de marzo de 2018

Camino de perdición

  No sé dónde estoy. Hoy no lo sé. Recuerdo qué buscaba. Tan solo eso. Te veo, escucho tu música, acaricio una piel que ya es memoria de tus manos, imagino de nuevo los besos que quién sabe, siento un latido en aquella camiseta azul que te presté. Y, sin embargo, no sé dónde estoy. 

   Porque no sé dónde estás ni qué será de nosotros.

domingo, 4 de marzo de 2018

Lo irreparable


  Era exactamente así: "En el amor no existe / lo verdadero sin lo irreparable". Lo irreparable. Lo irreparable. El amor y lo irreparable: nada que ver con el pasado. 

domingo, 18 de febrero de 2018

Luminoso y cálido


Tu casa me gusta, dijo ella. Me gusta porque es un lugar luminoso y cálido. Qué maravilloso punto de partida. Ojalá fuera yo mismo un lugar luminoso y cálido, pensó él.